Las columnas gallegas hacia Oviedo, de Faustino Vázquez Carril

15/01/2012 at 3:35 pm (ensayo, literatura, literatura española, Señor Petardo) (, , , , , , , , , , )

Este libro es una pequeña joya de la investigación histórica moderna. Consta de dos partes: En primer lugar, el historiador Emilio Grandío, que es el responsable de la existencia de la publicación, nos ofrece un acercamiento histórico a las columnas militares que salieron desde Galicia con el objetivo de liberar al insurrecto coronel Aranda del sitio al que estaba sometido por los republicanos, en Oviedo, durante el primer año de nuestra Guerra Civil.

Grandío se esfuerza especialmente en dinamitar el mito de la Galicia nacional que apoya el golpe desde el primer momento. Y hace esto a través de la historia del soldado Faustino Vázquez Carril, autor de la segunda parte del libro, y que en forma de diario bélico, cuenta el viaje de su columna a través del occidente asturiano hasta la Reconquista de Oviedo.

Faustino tenía evidentes inclinaciones republicanas, a pesar de lo cual tuvo que combatir en el bando contrario. Quizás un poco por liberar sobre papel los pensamientos que no podía compartir en voz alta, o también por desarrollar su evidente interés literario y periodístico, se embarcó en el proyecto de escribir su particular diario bélico, que forma la segunda parte de este libro, y al que le da valor de auténtica joya.

El diario de Faustino no vale nada literariamente. Igual que este blog, está lleno de ampulosos quiero y no puedos del tipo:

Para alejar más pronto de mi estos recuerdos aciagos, llamo a Morfeo, que acude prontamente

Tienen cierto encanto, pero al final son un simple adorno de lo realmente valioso: el desgarrador testimonio en primera personas de uno de los episodios más interesantes de nuestra Guerra Civil.

Y es que el trabajo de historiadores como Emilio Grandío recuperando la memoria de acontecimientos de la época es, simplemente, impagable.

Gracias al trabajo de personas como él, incluso tan deliberadamente subjetivo como éste (con lo que por cierto, pierde algo de valor), podemos conocer testimonios tan apasionantes como el del soldado Faustino. ¡Bravo Emilio!

La historia toma ya tintes novelescos al saber que precisamente el contenido de este diario, en el que el soldado tilda de sarasa y borracho a Franco y Queipo de Llano respectivamente, fue la prueba que usaron los insurrectos cuando condenaron a su autor a la pena capital, una vez conquistado Oviedo, y por una triste jugada del azar, que hizo que el diario cayese en las manos equivocadas.

De nuevo, 100% recomendable por el valor de un testimonio realmente difícil de conseguir.

Las columnas gallegas hacia oviedo. Diario bélico de la querra civil española (1936-37)
Autoría de Faustino Vázquez Carril
Edición y estudio de Emilio Grandío Seoane
Editorial Nigratrea

Señor Petardo

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Concerto Zapico de Forma Antiqva

14/01/2012 at 5:13 pm (concierto, culta, música, Señor Petardo) (, , )

Pocas regiones tienen la suerte de disfrutar de forma asidua de grupos como Forma Antiqva. Su último concierto en Asturias fue en el Antiguo Instituto Jovellanos, donde presentaron su fantástico disco «Concerto Zapico», con plena aprobación del público.

Francesca Caccini

Francesca Caccini, impulsora del Concerto Caccini que inspiró el Concerto Zapico

Unos de los problemas que Forma Antiqva lleva arrastrando en sus conciertos es su falta de conexión con el público. Habitualmente se les ve fríos y profesionales. Muy concentrados en la ejecución y sin miradas cómplices entre ellos, ni al público, más allá de las necesarias para sincronizar las entradas y poco más.

Sin embargo, ¡el otro día estaban sonriendo! El grupo estaba visiblemente cómodo y feliz con el repertorio y la interpretación. Unido a un programa divertido y con unas pausas bien definidas, hicieron del concierto una hermosa velada para todos los asistentes.

Y es que en «Concerto Zapico» están que se salen. Han recuperado y adaptado un repertorio bellísimo de piezas barrocas bailables, chaconas… que son ideales para acompañar cualquier situación.

Señor Petardo

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Los gozos y las sombras, de Gonzalo Torrente Ballester

12/12/2011 at 8:31 pm (literatura, literatura española, momentos mágicos, novela, Señor Petardo) (, , , , , , , )

sublime.

(Del lat. sublīmis).

1. adj. Excelso, eminente, de elevación extraordinaria. U. m. en sent. fig. apl. a cosas morales o intelectuales. Se dice especialmente de las concepciones mentales y de las producciones literarias y artísticas o de lo que en ellas tiene por caracteres distintivos grandeza y sencillez admirables. Se aplica también a las personas. Orador, escritor, pintor sublime.

«Los gozos y las sombras» es una de las trilogías literarias más conocidas de la literatura española. A lo largo de sus tres tomos se describe de forma maravillosa la decadente sociedad casi feudal de la Galicia profunda de la preguerra, frente al pujante caciquismo de las clases burguesas, cada vez con más poder.

La historia está dividida en tres partes perfectas. Se interrumpe en el momento exacto para cambiar de tomo, ni antes ni después. Desarrollando personajes hasta el punto adecuado, según lo va pidiendo la historia.

Todo comienza cuando Carlos Deza, el último de los Churruchaos, una importante familia que gobernó durante décadas un pueblo pesquero, regresa a la villa tratando de calmar cierta inquietud personal del pasado. Cayetano Salgado, el líder de la familia burguesa que en ese momento domina la región, ve con esta llegada un ataque a su posición de poder.

La historia describe una serie de magníficos encuentros entre las dos facciones, entre los cuales van apareciendo un montón de personajes secundarios de lujo que por momentos eclipsan la historia principal. Clara y Mariana son personajes absolutamente perfectos.

Paquito, el relojero, es el loco de la historia y del pueblo. Es otra magnífica figura que, como todos los locos literarios, nos hace dudar de las etiquetas habituales de loco y cuerdo.

El hecho de que el personaje principal de Carlos Deza sea psiquiatra (o psicólogo, creo que no queda claro) también le da mucho juego a la novela a través de sus profundas reflexiones sobre la conducta del resto de individuos. y la suya propia. Los tres libros están rebosantes de los pensamientos del protagonista acerca los otros personajes.

Desde las primeras páginas ya se deja clara la inteligencia del protagonista, pero es necesaria toda la novela para ver la evolución de su archirival, Cayetano, hasta el personaje en que finalmente se convierte. La evolución de esta figura es genial.

Los jugadores de cartas, de Paul Cezanne

Podrían estar jugando al tresillo en el casino de Pueblanueva del Conde

En cualquier caso, es una historia muy clasista. Ya sea la decadente clase feudal de los Churruchaos o la moderna industria esclavizadora de los Salgado, las dos familias se describen intelectualmente superiores al resto del pueblo.

Por otro lado, por momentos es una obra sorprendentemente antieclesiástica. Torrente Ballester no se corta en criticar a la jerarquía de la iglesia y la lejanía de ésta del mensaje original de Jesucristo.

Me decía el librero que un cliente suyo que había leído la obra le había dicho que no le gustaba por que tenía un final muy machista. Yo no creo que sea así, o al menos, no creo que sea una historia más machista de lo esperado en un pequeño pueblo gallego, dirigido por un cacique de pocos escrúpulos. Más bien, tiene un final triste y desesperanzado. Una bofetada de realidad a la fabulosa fantasía literaria que se construye durante más de mil páginas.

Leer la última página del último tomo, cerrar el libro y releer la portada, con ese título tan premonitorio, “La Pascua triste”, es reconocer inmediatamente la empatía del autor con los vencidos. Su-bli-me.

Señor Petardo

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La violación de Lucrecia, con Nuria Espert

27/11/2011 at 5:56 pm (Señor Petardo, teatro) (, , , )

Menudo mes Shakespiriano que nos dimos: «Macbeth», «Richard III», y ahora «La Violación de Lucrecia».

Nuria Espert no podía dejar de visitar Asturias en la gira que está haciendo con una obra con la que ha ganado un montón de premios durante el año. Fuimos a verla al Jovellanos sabiendo que se trataba de una representación mínima, íntima, en la que la Espert representaba todos los papeles.

La fama de la actriz la precede, y quizás por eso la sensación final fue un poco agridulce.

Su peculiar dicción, unida a la rapidez con la que pasó por algunos capítulos, tampoco facilitaron la comprensión plena de la obra.

Incluso con la precaución de los organizadores de no poner a la venta las entradas más lejanas del escenario (al menos, en el anfiteatro), la actriz no logró llenar el escenario con su interpretación más que en unas pocas escenas.

Quedan para la memoria de los buenos recuerdos su representación de los momentos previos a la violación, con la debilidad y serenidad de Lucrecia, frente a la prevista infamia pública ya asumida por Tarquino. Fue sin duda lo mejor de la representación. Magnífico.

Una vez más, el público del Jovellanos participó en la obra con su habitual papel de protagonista no invitado, en forma de un estupendo coro de toses, siseos y «nokia tunes». Quizás no con más impertinencia que otras veces, pero sí con mucha más molestia, debido al carácter tan íntimo de la representación. El volumen con que la Espert proyecta la voz es bastante bajo, y hubo decenas de frases que se perdieron debido a estas interrupciones.

En cualquier caso, fue una experiencia agradable. Siempre resulta positivo ver a actores con tablas en una representación. Y es que hay espectáculos que no nos podemos perder, incluso aunque a toro pasado decepcionen de refilón.

Señor Petardo

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Macbeth en el Teatro Jovellanos

10/10/2011 at 6:27 pm (Señor Petardo, teatro) (, , , )

La compañía asturiana «El callejón del gato» estrenó el otro día su montaje de Macbeth en el Teatro Jovellanos, con no poco revuelo en el lado de las butacas.

Lo más sorprendente de la representación fue, sin duda, ver cómo únicamente cuatro actores defendían una obra de ocho o nueve personajes, más aún cuando uno de ellos se dedicaba en exclusiva al personaje de Macbeth, y otro casi al 100% a la ambientación sonora que tuvo la obra. Quedan sólo dos actores para el resto del montaje.

Hay que ser muy bueno y tener muchas tablas para poder cambiar de rol en un momento y ser convincente. Como es habitual en estas situaciones, los actores se ayudaban de pequeños objetos que identificaban a cada personaje: una falda para lady Macbeth, un busto de maniquí para Macduff…

El montaje fue muy sencillo e imaginativo. Sin medios para construir un decorado realista, hay que excitar la imaginación del espectador con simbolismos y objetos cotidianos. A veces no se trata de ver, si no de imaginar.

Macbeth y las tres brujas-palo, al comienzo de la representación

Otro detalle, relativamente accesible y muy efectivo, fue la utilización de varios instrumentos de percusión, siempre ubicados en un lateral del escenario, y que acompañaron casi todas las escenas de la obra. Fue un recurso súper efectivo que le dio a toda la obra cierto ambiente ampuloso que estuvo muy acertado.

Al no conocer la obra original de Shakespeare, hubo un par de escenas que no entendí, quizás también por ser un montaje demasiado confuso o abstracto en algún momento, pero en balance, el resultado global me gustó bastante.

Justo al contrario que a la mayoría del público que abarrotó el Jovellanos, y que fue muy rácano con los aplausos finales. Incluso más tarde escuché que se oyeron algunos pitidos en el patio de butacas.

Reflexionando más tarde sobre la reacción del público, pensé que para poder disfrutar de una obra hay que saber primero qué es lo que se va a ver. Yo fui al teatro sabiendo que estaba pagando una miseria de entrada por ver a una compañía local, sin ínfulas de grandeza y sin ninguna proyección exterior, y salí de él muy satisfecho e incluso sorprendido por la ingeniosidad del montaje, las agallas de los actores (que por cierto, proyectaban la voz que daba gusto), y por el interesante ambiente que creaba la percusión.

La representación tuvo algún aspecto negativo, quizás los mayores de ellos, lo confusa que se hacía la obra en algunas escenas, y el ridículo timbre de voz que alguno de los actores empleó al interpretar alguno de sus varios papeles.

El cualquier caso, se ve a distancia que se trata de problemas de, o exceso de apasionamiento, o una más que evidente limitación de medios. Sea cual sea la razón, no es justo silbar para despedir a unos actores que se han dejado la piel en un estreno.

Señor Petardo

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