Guerra y Paz, de Tolstói

28/04/2012 at 12:32 pm (literatura, novela, Señor Petardo, truños infumables) (, , , , , , , )

«Guerra y Paz» ya nació con la intención de ser la obra universal suprema, el gran tocho de los tochos de la literatura eterna en la que los años dedicados para su creación grabarían a fuego el nombre de Tolstoi.

No sé qué fue lo que influyó para la clasificación del resultado como obra maestra, pero tras un tiempo de lectura petarda, debo concluir que es tan bluf como cualquier otra obra bien considerada por el nombre del autor que aparece en la portada.

Y es que para mí, Guerra y Paz no ha sido ni de lejos la obra maestra que me esperaba al atacarla entre las constantes referencias que sobre ella se escuchan. Como siempre, el problema de los clásicos es que nadie se molesta en leerlos, y se convierten en obras de culto actual gracias a las herencias o recuerdos del pasado.

Guerra y Paz es mitad novela y mitad ensayo, y creo que ese es su problema. Los capítulos dedicados a la disertación ensayística sobre la guerra entre los imperios francés y ruso son un indigno añadido a tan monumental novela. Si al menos la calidad del ensayo estuviese al nivel de la novela, podría ser aceptable y tomado como una curiosidad, un ejemplo de un género poco explotado o una frikada sin más… pero así, está tan descompensado que no me convence.

Sello de Kutuzov

El incomprendido general Kutuzov, archienemigo de Napoleón

Pretendiendo destruir parte de los dogmas establecidos sobre la guerra franco-rusa, Tolstoi roza el desvarío explicando teorías militares y del comportamiento humano: Resulta que las obras del emperador condicionan la historia tanto como las del último de los desarrapados, y es que la historia es una suerte de destino escrito que una vez lanzado, no se puede detener.

Si bien, en la novela, la historia que se cuenta es lineal, uniforme, y con un sentido del arte a la altura de otras grandes obras, a la hora de las reflexiones noto cambios de opinión, contradicciones, repeticiones de algunas ideas hasta el puro aburrimiento… en fin, unos capítulos que muestran teorías mutables a lo largo de la obra, y que hacen que el resultado final se resienta.

Sello de Napoleón

Napoleón, que parece que conquistó Europa de chorra

Tolstoi se contradice en varias páginas al explicar la disposición de las tropas francesas a rendirse durante la retirada. Hay explicaciones de parvulario sobre supuesta teoría militar utilizando conceptos matemáticos para explicar una supuesta “fórmula de predicción del resultado de una batalla”.

Su ensayo también se puede resumir como una crítica constante a los historiadores, incluso cruel a veces, ensañándose especialmente con ellos cuando hablan del genio o del azar de tal o cual general.

A lo largo de toda la novela, Tolstoi se esfuerza especialmente en desarrollar una gigantesca exposición de estilos y trucos narrativos. Es una ostentación constante de técnicas literarias que llegan a aburrir por saturación. Quizás la única parte de la novela en la que esto queda realmente conseguido es en el momento en que descibre la crucial batalla de Borodino, en diferentes capítulos, desde el punto de vista de varios de sus protagonistas. En esa situación de tanta acción, los saltos hacia adelante y atrás en el tiempo de la novela quedan realmente bien y son efectivos, logrando las mejores páginas del libro.

Incluso en esta parte novelada de la obra, tampoco me ha gustado el trato que Tolstoi les da a sus personajes. El que podría ser el protagonista principal, Pierre, por su implicación en casi todas las tramas, es veleidoso, errático y caprichoso hasta llegar a la disfunción mental. Sus idas y venidas, cambios constantes de opinión, me llegan a molestar porque parece que cuando la historia necesita un nuevo impulso, Pierre da un giro a su visión de la vida y ya tenemos material para cien páginas más. Es un personaje inconstante hasta la desesperación, y en mi lectura eso ha condicionado gran parte de la novela.

Otro de los personajes fundamentales del libro es Natasha, dulcísima y alegre joven, a la que despues de cuidarla y acariciarla como al terciopelo durante mil páginas, cuando el personaje ya pertenece más al lector que al autor, éste le roba su personalidad y la convierte en un recuerdo de lo que era, plano y anodido. Muy cruel.

En definitiva, creo que «Guerra y Paz» está muy lejos de ser la obra maestra que tenemos asumido que es. «Anna Karenina», sin ir más lejos, le da mil vueltas a este absurdo tocho con muchos más oscuros que claros.

Señor Petardo

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La feria de los discretos, de Pío Baroja

16/03/2012 at 7:44 pm (literatura, literatura española, novela, Señor Petardo) (, , , )

Quintín García Roelas, valiente hombre de acción, es el protagonista de esta historia situada en la Córdoba de la segunda mitad del XIX.

De pequeño fue un niño problemático y su madre lo envió a Inglaterra a estudiar para tratar de calmar ese exceso de energía juvenil. A su vuelta, volvió convertido en el audaz y decidido personaje que se pasea ya por el resto de la novela.

A lo largo de la historia, se relaciona con sujetos de variada condición, que le enseñan el cinismo y la caradura necesarios para progresar y triunfar en la España del momento. Durante todo el libro se describen situaciones llenas de mezquindad y apariencia.

Sobre todo en la clase más aristocrática, se describen personajes falsos y mentirosos, frente a los más inquietos y decididos, pero no menos mezquinos, de las clases más bajas.

«La feria de los discretos» cuenta una historia muy dinámica y llena de aventuras, que por momentos recuerda a «Zalacaín el aventurero», y con esa forma tan Barojiana de describir las diferencias entre clases.

Como cualquier obra de Baroja, engancha y fascina desde el comienzo. Apuesta segura.

Señor Petardo

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El pescador y la melodía, o la victoria del arte frente a lo flamante

16/03/2012 at 7:38 pm (concierto, culta, música, Señor Petardo) (, , , , , , , , )

El Peter Grimes de Britten, que hasta hace algunas semanas se representaba en el Campoamor se describe en la Wikipedia como «la mejor ópera inglesa escrita desde Dido y Eneas de Henry Purcell»

Con una osadía sólo comparable a la del autor de tamaña declaración, confieso que después de cometer el segundo abandono consecutivo tras un primer acto en una ópera de Britten, necesité de un poco de melodía e intimismo para curarme de tal infecto truño.

Ya se sabe que la fortuna favorece a los audaces, así que tuve la tremenda suerte de asistir en pocos días a dos curas intensivas para mi mal del alma.

Las heridas causadas por el infame pescador se fueron cerraron con un maravilloso concierto de arpa de la pizpireta Tiziana Tagliani en el Teatro Jovellanos. Nunca había asistido a un concierto de arpa solista, y me sorprendió la facilidad del instrumento para llenar el ambiente, lo cálido de la interpretación de la ar[t|p]ista.

Fue una velada maravillosamente íntima, donde disfrutamos de un repertorio novedoso, según la propia intérprete, y que alternó entre cada obra una pequeña explicación.

El bálsamo de Fierabrás definitivo llegó en forma de un nuevo regalo de la Academia de Música Antigua de Gijón en el Antiguo Instituto, con un espectacular concierto de violín barroco y tiorba por parte de Jorge Jiménez y Daniel Zapico, de Forma Antiqva.

Nos presentaron un concierto súper didáctico, con unas explicaciones entre interpretaciones muy claras sobre el origen de cada obra, curiosidades acerca de la afinación de los instrumentos… y un maravilloso repertorio barroco lleno de melodía, cierres de ojos, levedad, y puro disfrute que corre el riesgo de ser declarado ilegal cuando el de la boina se entere de la maravilla que tenemos en casa.

Ya con sólo cicatrices de mis heridas curadas, la orgásmica sesión terminó con la adquisición en primicia del nuevo disco de Forma Antiqva, donde comprobamos con cierta decepción que interpretan una versión purista de «Las Cuatro Estaciones». Siendo como son un grupo que investiga y recupera obras inéditas, choca un poco ver una grabación de algo tan manido como «Las Cuatro Estaciones». Parece más bien una maniobra comercial para satisfacer a algún tiburón corporativo. No obstante, estoy seguro de que será un disco precioso.

Señor Petardo

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Las columnas gallegas hacia Oviedo, de Faustino Vázquez Carril

15/01/2012 at 3:35 pm (ensayo, literatura, literatura española, Señor Petardo) (, , , , , , , , , , )

Este libro es una pequeña joya de la investigación histórica moderna. Consta de dos partes: En primer lugar, el historiador Emilio Grandío, que es el responsable de la existencia de la publicación, nos ofrece un acercamiento histórico a las columnas militares que salieron desde Galicia con el objetivo de liberar al insurrecto coronel Aranda del sitio al que estaba sometido por los republicanos, en Oviedo, durante el primer año de nuestra Guerra Civil.

Grandío se esfuerza especialmente en dinamitar el mito de la Galicia nacional que apoya el golpe desde el primer momento. Y hace esto a través de la historia del soldado Faustino Vázquez Carril, autor de la segunda parte del libro, y que en forma de diario bélico, cuenta el viaje de su columna a través del occidente asturiano hasta la Reconquista de Oviedo.

Faustino tenía evidentes inclinaciones republicanas, a pesar de lo cual tuvo que combatir en el bando contrario. Quizás un poco por liberar sobre papel los pensamientos que no podía compartir en voz alta, o también por desarrollar su evidente interés literario y periodístico, se embarcó en el proyecto de escribir su particular diario bélico, que forma la segunda parte de este libro, y al que le da valor de auténtica joya.

El diario de Faustino no vale nada literariamente. Igual que este blog, está lleno de ampulosos quiero y no puedos del tipo:

Para alejar más pronto de mi estos recuerdos aciagos, llamo a Morfeo, que acude prontamente

Tienen cierto encanto, pero al final son un simple adorno de lo realmente valioso: el desgarrador testimonio en primera personas de uno de los episodios más interesantes de nuestra Guerra Civil.

Y es que el trabajo de historiadores como Emilio Grandío recuperando la memoria de acontecimientos de la época es, simplemente, impagable.

Gracias al trabajo de personas como él, incluso tan deliberadamente subjetivo como éste (con lo que por cierto, pierde algo de valor), podemos conocer testimonios tan apasionantes como el del soldado Faustino. ¡Bravo Emilio!

La historia toma ya tintes novelescos al saber que precisamente el contenido de este diario, en el que el soldado tilda de sarasa y borracho a Franco y Queipo de Llano respectivamente, fue la prueba que usaron los insurrectos cuando condenaron a su autor a la pena capital, una vez conquistado Oviedo, y por una triste jugada del azar, que hizo que el diario cayese en las manos equivocadas.

De nuevo, 100% recomendable por el valor de un testimonio realmente difícil de conseguir.

Las columnas gallegas hacia oviedo. Diario bélico de la querra civil española (1936-37)
Autoría de Faustino Vázquez Carril
Edición y estudio de Emilio Grandío Seoane
Editorial Nigratrea

Señor Petardo

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Concerto Zapico de Forma Antiqva

14/01/2012 at 5:13 pm (concierto, culta, música, Señor Petardo) (, , )

Pocas regiones tienen la suerte de disfrutar de forma asidua de grupos como Forma Antiqva. Su último concierto en Asturias fue en el Antiguo Instituto Jovellanos, donde presentaron su fantástico disco «Concerto Zapico», con plena aprobación del público.

Francesca Caccini

Francesca Caccini, impulsora del Concerto Caccini que inspiró el Concerto Zapico

Unos de los problemas que Forma Antiqva lleva arrastrando en sus conciertos es su falta de conexión con el público. Habitualmente se les ve fríos y profesionales. Muy concentrados en la ejecución y sin miradas cómplices entre ellos, ni al público, más allá de las necesarias para sincronizar las entradas y poco más.

Sin embargo, ¡el otro día estaban sonriendo! El grupo estaba visiblemente cómodo y feliz con el repertorio y la interpretación. Unido a un programa divertido y con unas pausas bien definidas, hicieron del concierto una hermosa velada para todos los asistentes.

Y es que en «Concerto Zapico» están que se salen. Han recuperado y adaptado un repertorio bellísimo de piezas barrocas bailables, chaconas… que son ideales para acompañar cualquier situación.

Señor Petardo

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